martes, 8 de diciembre de 2015

Reflexión: Describir el escribir.


Describir el escribir. Cómo se aprender a escribir

Daniel Cassany, nos adentra dentro de este libro en el proceso de composición de la expresión escrita. Mediante un análisis pormenorizado de los estudios realizados en los últimos 25 años, entre escritores expertos y competentes, los inexpertos o incompetentes, así como los estudiantes. 
Nos expone, desde una óptica amena y bien explicitada, el conjunto de estrategias que se han ido descubriendo dividiéndolas en tres partes: estrategias de composición, estrategias de apoyo y datos complementarios.

Creo que tal y como describe Cassany el proceso de composición de la escritura tiene un plan marcado y unas herramientas que se deben utilizar. Es usual y muy fácil caer en el error de que comenzar una narración, una novela, un texto académico, etc., es ponerte delante del folio o de la pantalla de ordenador, y comenzar a escribir. Los escritores profesionales, y aquellos que el autor denomina como competentes o buenos, utilizan y procuran en el proceso, varios aspectos fundamentales para un buen resultado. Tanto tener en cuenta al futuro lector, sus características, aquello a lo que quiere llegar y entender, sus expectativas previas, etc., que obligan a realizar una planificación del texto concienzuda mediante esquemas, marcadores, anotaciones, búsquedas de información referente al núcleo del texto y que puedan aportar riqueza al lector y matices a la propia composición, etc.

Me llama poderosamente la atención los resultados de los estudios referentes al proceso de revisión y reelección de los textos en busca de los ajustes y complementos necesarios al mismo. Es curioso comprobar como los buenos escritores no se contentan con su primer borrador, sino que es parte de los cimientos de una casa que deben revisar y comprobar de forma dinámica, hasta estar seguros que el edificio a construir tiene una buena base, y así poder adentrar al lector en diferentes plantas con distintos enfoques. Creo que detrás de un buen escritor, también debe haber un buen lector, que se encargue de encontrar esos caminos que, además de los títulos y mensajes relevantes que el autor ha ido dejando, puedan recomponer y hacer suya la propia composición del autor.

Considero muy importante lo que Cassany nos propone sobre una metodología clara y concisa a seguir en el proceso de creación y composición de la expresión escrita, y nos anima a que en las aulas, nuestros estudiantes y futuros lectores y escritores, aprendan una metodología clara de la expresión escrita.


Los buenos escritores, son padres de textos que, se convierten en hijos de muchos.






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